Extracto de la compilación y notas del doctor Francisco Solís Aznar publicada en:
Historia de la Pediatría en México, Ávila Cisneros Ignacio, Padrón Puyou Francisco, Frenk Silvestre, (coordinadores). Fondo de Cultura Económica México, 1997, pag 391-399.

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Dr. Francisco Solís Aznar (uno de los pioneros de la Sociedad Yucateca de Pediatría y líder de la cruzada por el agua potable en Mérida)

Aunque en todas las épocas hubo en Yucatán médicos dedicados con devoción y éxito al cuidado de los niños, la pediatría como ciencia especializada comienza a manifestarse a principios del siglo 20, cuando llega procedente de Alemania el doctor Nicolás Cámara Valdés, primer yucateco con título académico de pediatría. Posteriormente, ya en la segunda década del siglo, llegó de Estados Unidos, con certificado de estudios pediátricos, el doctor Ignacio Peón Aznar, quien ejerció poco tiempo la profesión en el estado e inició la práctica de la cirugía pediátrica. Estos primeros pediatras ejercieron con dignidad y éxito la profesión, pero en verdad no hicieron escuela.

La cuna de la pediatría yucateca fue en realidad el Servicio de Infancia del Hospital O’Horán, a cargo del doctor Francisco Colomé Trujillo, infatigable trabajador y médico talentoso, quien hizo de ese servicio una cátedra permanente para los estudiantes, hasta conseguir que en la Escuela de Medicina en la Universidad estatal se estableciera la cátedra de Clínica Pediátrica en 1912 y la de Pediatría en 1927. La fundación del Hospital del Niño de Mérida (uno de los primeros Hospitales de Pediatría en el país), en 1940, marcó otro paso importante en la evolución de la Pediatría en Yucatán. Permitió una visión de conjunto del grado de desamparo y abandono en que se encontraba la niñez yucateca.

En sus 37 años de vida, fue clínica aula para médicos de una generación que allí se hicieron especialistas. De ahí surgió la Sociedad Yucateca de Pediatría, en 1946 (antecedente del Colegio de Pediatras de Yucatán), y también la inconformidad de los médicos contra las autoridades locales y federales que no dan a las poblaciones los servicios básicos para la salud: agua potable, alcantarillado, recolección de basura, infraestructura sanitaria de rastros y mercados, leche pasteurizada, etc.

El Hospital del Niño cumplió, como se ve, con su objetivo, y en mala hora, por razones económicas y poca visión, fue clausurado en el año de 1976. La última etapa de la evolución de la pediatría en Yucatán, y tal vez la más fructífera, corresponde a la instalación y multiplicación servicios del Seguro Social, del ISSSTE, y de Salubridad, que ha favorecido un mayor intercambio con los servicios médicos de la metrópoli una extensa movilización de especialistas, lo que ha mejorado considerablemente, sin lugar a dudas, la calidad de la medicina en toda la república.

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Drs. Federico Patrón Sánchez, Francisco Solís Aznar, Rolando Rodríguez Rojas (pioneros de la Pediatría en Yucatán en el Hospital del Niño y el la práctica privada). El Dr. Federico Patrón Sánchez jefe de servicio de Pediatría de la T-1 IMSS hasta su jubilación, iniciador de la residencia en Pediatría en Mérida.

El Hospital del Niño en Mérida.

Este pequeño y modesto hospital, (uno de los primeros hospitales de pediatría del país) con capacidad de sólo 60 camas, se terminó el 6 de enero de 1940, aniversario de la fundación de la ciudad de Mérida, y se dice que fue el primero de su clase en la República, de la época moderna, pues el de la capital se encontraba entonces todavía en construcción.

Se edificó en los terrenos de una preciosa quinta en Mérida, llamada Las Águilas, sembrada de plantas exóticas y frutales selectos, que había pertenecido a una familia de gustos y costumbres refinados. Comprendía tres secciones: la A, para lactantes diarreicos (entonces se les calificaba como dispépticos) y niños no infectados; la B, para infecciosos (sarampión, tos ferina, paperas, tifoidea, etc.), dotada de cubículos para mantenerlos aislados (que resultaron de una eficacia muy dudosa); y la C, para cirugía, cada una con capacidad para 20 camas.

Contaba con servicios de oftalmología, otorrinolaringología, dental, departamento de rayos X y laboratorios, así como con una amplísima consulta externa —que a la postre resultó el departamento de mayor importancia— así como servicios de hidratación y transfusiones. Los médicos que habíamos hecho el internado en el Hospital O’Horán, y que allí trabajábamos, los estudiantes de medicina que habíamos vivido en ese hospital, rotando por los distintos servicios durante tres años, como es el caso del autor de estas notas, no teníamos más que “una visión trunca e irreal de los problemas que afectaban y afectan todavía a la niñez yucateca”.

A la sala de pediatría del Hospital O’Horán llegaban niños del medio rural, todos desnutridos e infectados, con parasitosis internas y externas, la mayoría de raza maya, hijos de campesinos que vivían en las haciendas o en pueblos carentes los más elementales servicios públicos. Se aceptaba que llegaran en tan lamentables condiciones, dado el ambiente de miseria e insalubridad que vivían.

Pocos años después del inicio de las actividades de nuestro Hospital del Niño en Mérida, tuvimos la fortuna de contar con la valiosa ayuda del Hospital Infantil de México, que nos enviaba para nuestras sesiones clínicas casos ya discutidos y comentados y que nosotros discutíamos antes de ver el diagnóstico clínico y anatomopatológico, material que nos llegaba con regularidad y que muchos agradecíamos al cuerpo médico de ese hospital y a su correctísimo director, don Federico Gómez.

Al mismo tiempo, el Hospital Municipal de Infancia de La Habana, Cuba, nos ofrecía becas que muchos médicos yucatecos aceptaron de allí se estableció una corriente fructífera muy útil para el mejoramiento científico de la medicina en nuestro medio. Los médicos cubanos, como los doctores Agustín Castellanos, Montero, Beato Núñez y muchos otros, nos visitaban regularmente cada dos o tres años hasta qucj en 1960, con la Revolución cubana, se interrumpió drástica y lamentablemente, esta benéfica influencia.

Mucho más se podría decir del desaparecido Hospital del Niño de Mérida, pero lo principal es que nos permitió ver una situación de conjunto que no se puede captar en una sala de pediatría de un hospital general ni en un consultorio particular. La gran cantidad de enfermos recibíamos, quejándose siempre de los mismos problemas, relatando mismas miserias y muriendo por las mismas causas, nos estaban indicando que los pocos servicios que pudiéramos darles eran insuficientes que debía evitarse la enfermedad que puede ser mortal, pues siempre debilita y suele dejar secuelas de invalidez, en vez de pretender curarla con remedios costosos y en ocasiones ineficaces.

Nos permitió ver que si había muchos enfermos, eso se debía a que usaban para su alimento y aseo agua contaminada con materia fecal, ya que se carecía, para vergüenza de Yucatán y de México, de un servicio municipal de agua potable; se enfermaban, porque la gente humilde dejaba sus excrementos en los patios de sus propias viviendas, y la acomodada los enterraba en sumideros, y ambos sistemas contaminaban las aguas para uso familiar, ya que la población carecía y carece, de servicio de alcantarillado; en cuanto a la basura, se dejaba al capricho de los vecinos el pagar a quien la recogiera o se abandonaba en las casas como criadero de moscas; los rastros refugio de zopilotes y los mercados carecían de los más elementales servicios de refrigeración e higiene.

Cruzada por el agua potable.

Este es un panorama que, sentimos, se repite con demasiada frecuencia en la provincia mexicana. La población, acostumbrada a sus miserias, no exige un cambio, y las autoridades quieren llevar salud construyendo clínicas y hospitales, centros que sólo sirven, si acaso, para darte una cama al que se enferma y un ataúd al que se muere, pero que remedia ni atenúa los horribles índices de morbilidad y mortalidad que se deben a una vivienda insalubre, sin agua buena ni letrina; es una población que languidece y se enferma por carecer de servicios públicos adecuados.

Por todo ello, los médicos del Hospital del Niño de Mérida salimos a la calle para exponer en las escuelas y en los sindicatos, en los clubes de servicios y en las plazas públicas y en donde nos quisieran oír y recibir, que la salud no se alcanza en hospitales, que hay que cuidarla en la casa y en la familia, procurando que la población cuente con los servicios necesarios. Visitamos a alcaldes y gobernadores, presidentes y ministros, que a veces nos recibían y a veces no; pero siempre nos daban largas, hasta que quiso la fortuna que la Alianza para el Progreso contemplara este aspecto de la salud y proporcionara 100 millones de pesos para comenzar las obras de agua potable para la ciudad de Mérida y su zona conurbada, para lo cual el gobierno federal contribuyó con 50 millones y el del estado con otros 50 para terminarla.

Las obras se iniciaron en 1964 siendo presidente de México don Adolfo López Mateos y gobernador de Yucatán don Agustín Franco Aguilar y se terminaron en el año de 1967- Se puede afirmar, sin ninguna duda, que esta obra ha hecho más por la salud de la población que todos los servicios médicos instalados y que pudieran instalarse. Desgraciadamente, no se hizo el alcantarillado por ser demasiado costoso. Es nuestra opinión, que esperamos sea compartida por los pediatras mexicanos, que no puede haber salud en una población cuyos habitantes viven en un ambiente fecal y contaminante.

En consecuencia, sentimos que la pediatría mexicana, que tantos éxitos ha tenido en los aspectos académicos y hospitalarios, debe interesarse por que se resuelvan estos problemas de las poblaciones de provincia que tanto dañan a los niños y que ponen en evidencia el atraso de México. Deseamos de todo corazón que esta situación mejore, para bien de México. Sentimos que somos ‘los pediatras los que debemos, con firmeza perseverancia, presentar a las autoridades esta situación humillante para la República y tan dañina para los niños en especial y para el pueblo en general.

En el Hospital del Niño de Mérida trabajaron y se hicieron pediatras junto con quien esto escribe, los doctores: Rolando Rodríguez Rojas, Alberto Ceballos Milán, Alberto Baqueiro Cantón, Leonardo Sáenz Rena, José Rodríguez Cicero, Pedro Alonso, Federico Patrón Sánchez, Rubén Vargas Ayuso, Humberto Pérez Concha, Miguel Navarrete Ruiz del Hoyo, Prudencio Ruiz Salazar y otros más que sintieron la vocación para hacerse pediatras. Algunos de estos médicos hicieron internado en La Habana, aprovechando las becas que se mencionaron más arriba.

La Sociedad Yucateca de Pediatría.

Se fundó por iniciativa del doctor Manuel Acevedo Ruiz del Hoyo en el año de 1946 y se estableció que su lema fuera Pueri Salus Lex Nostra. Desde entonces ha funcionado con las limitaciones naturales de este tipo de instituciones, pero sin intermitencias.

Toma de protesta directiva de la Sociedad Yucateca de Pediatría 54-56. Drs. Urzais, Cámara Milán, Francisco Solís Aznar, José Evia, Alberto Navarrete Ruiz del Hoyo, Alberto Ceballos Milán, Mario Correa Morales, Efraín Zumárraga, Antonio García Loza.

El autor de estas líneas fungió primero como secretario en las tres primeras directivas que encabezaron sucesivamente los doctores Acevedo Ruiz del Hoyo, Lavalle Peniche y Cabañas y después en la presidencia donde también actuaron los doctores Humberto Pérez Concha, Alberto Ceballos Milán, Rolando Rodríguez Rojas, Federico Patrón Sánchez, Miguel Navarrete R. del H., Sosa Romero, Flores Contreras, Ortega Acosta, etc. Y así, desde su fundación, los pediatras yucatecos eligen al que los ha de representar, sin que hasta la fecha haya ocurrido lapsus alguno en esta sucesión.

Celebra sesiones una vez al mes y en ellas, quienes solicitan ser socios, deben presentar contribuciones o trabajos de ingreso. Se presentan casos interesantes y ya mencionamos cómo nos ayudaban las discusiones de los protocolos que nos mandaba el Hospital Infantil de México, para darle más interés y utilidad científica a estas sesiones. Los mejores trabajos concursaban para los Premios Nestlé que obtuvieron en distintas ocasiones varios de nuestros asociados.

premio-nestlé-fps_700El Dr. Federico Patrón Sánchez recibe el premio Nestlé a la investigación médica pediátrica 1953

 

Sesión de la Sociedad presentada por los Drs. Francisco Solís Aznar, Pérez Concha, Lavalle Peniche.

En otras ocasiones la Sociedad Yucateca de Pediatría organizó cursos de pediatría para médicos generales; recibió visitas de médicos cubanos y de la metrópoli, así como extranjeros, principalmente de Estados Unidos y en todo momento estuvo atenta a las necesidades y carencias de la niñez yucateca. (hasta aquí llega el texto de Dr. Solís Aznar).

 

El 23 de Marzo de 1980 se constituyó la “SOCIEDAD YUCATECA DE PEDIATRÍA”, A.C. Del 8 al 12 de Octubre de 1990 bajo los auspicios de la Confederación Nacional de Pediatría de México, A.C., la Asociación Mexicana de Pediatría, A.C., el Consejo Mexicano de Certificación en Pediatría, A.C., la Federación de Pediatría del Sureste, A.C. y como anfitriona la Sociedad Yucateca de Pediatría, A.C., se llevó a cabo el XXII Congreso Nacional de Pediatría, en esta ciudad de Mérida, Yucatán. COLEGIO DE PEDIATRAS DE YUCATÁN, A. C. Con el advenimiento del tratado de libre comercio (TLC) entre México, Canadá y Estados Unidos, se fue necesario actualizar y ampliar sus funciones académicas y legales transformando la Sociedad Yucateca de Pediatría en Colegio. El 24 de Junio de 1994 en el “AULA MAGNA” de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Yucatán, se cambio de denominación de la Sociedad se constituyó el “COLEGIO DE PEDIATRAS DE YUCATAN, A.C.

Últimos Presidentes.

Período Presidente 1989 – 1990 Dr. Gregorio Cetina Sauri
1988 – 1990 Dr. Gregorio Cetina Sauri
1991 – 1992 Dr. Gabriel Paredes Buenfil
1993 – 1994 Dr. Manuel Baeza Bacab
1995 – 1996 Dr. Carlos Enrique Marrufo Olivares
1997 – 1998 Dr. Lorenzo Gabriel Montalvo Castro
1999 – 2000 Dr. Enrique Fuente Florencia
2001 – 2002 Dr. Antonio Jesús Duarte y Améndola
2003 – 2004 Dr. Manuel Jesús Paredes Aguilar
2005 – 2006 Dr. Raúl Humberto Peniche Rodríguez
2007 – 2008 Dr. Francisco Vela Trejo
2009 – 2010 Dr. Omar Peraza Llanes
2011 – 2012 Dr. Jorge Castellanos Dorbecker
2013 – 2014 Dra. Mussaret Zaidi Jacobson
2015 – 2016 Dr. Sergio Cano Montenegro

Historia breve de la pediatria en Yucatán